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Imagen: Museo Tamayo
Imagen: Museo Tamayo
Ocio y Cultura

Este cortometraje mexicano devela la ruina medioambiental detrás del progreso

El único cortometraje mexicano presente en Cannes 2018 representa más de seis años de trabajo. Su banda sonora es una potente muestra de la diversidad sonora del país

Ciudad de México.- Una sala oscura. Sobre la pared desnuda se proyecta el único corto animado mexicano presente en la edición 2018 de Cannes: Ticho. Un hombre silba, mientras se interna en el interior pedregoso de un túnel de mina cerca de la ciudad de Delicias, Chihuahua. Es Ticho: un joven minero que, por querer encontrar plata y oro tierra adentro para su próxima boda, da un mal golpe con su pico y libera ciertos gases tóxicos que le hacen perder la cordura. Y a su mujer. Y a su familia.

Durante los 18 minutos siguientes, la pieza de animación híbrida dirigida por Adriana Ronquillo y musicalizada por más de 20 artistas, dirigidos por la estudiante de la UNAM Daniela Olmedo, cuenta lo que en apariencia es una inofensiva historia de amor fallido pero que termina en una fábula crítica sobre los efectos del capitalismo industrial en el medio ambiente.

La historia de Ticho es real. El nombre del protagonista, no.

—Lo llamamos así porque en Chihuahua, de donde yo soy, es un nombre muy común. De inmediato supimos que así podíamos dar a entender que su vida podría ser la de muchos más —explica Ronquillo, quien estudia un doctorado en Artes Plásticas en la UNAM y ha enfocado gran parte de su trabajo en temas medioambientales.

▶ El cuento de un ave

Según cuenta la directora del cortometraje, la idea para esta cinta animada —contada como se relatan los cuentos a los niños de Delicias— rondó su cabeza durante varios años. Por eso es que detrás de los 18 minutos de Ticho hay cerca de seis años de trabajo entre preproducción, investigación documental y producción de maquetas, acuarelas, foto, stop motion, ilustración y mucha música.

—Estando allá dimos con una viejita que se sabía muy bien la historia y nos contó con detalle cómo el joven minero, arrebatado por la avaricia, entró a la mina, metió un pico en una roca en la que no debió, aspiró gases tóxicos y se volvió loco. No reconoció a nadie más, nunca. Ni a su mujer. No llegó a su boda. Su vida familiar se acabó.

Aquél hombre ya murió. Pero reencarnó en el corto a través de una garza real —de las que atraviesan volando el desierto de Chihuahua— y después en un ave antropomorfa que lleva de la mano al espectador a través de escenarios donde la naturaleza agoniza en pos del progreso.

—El saqueo de las áreas naturales en México es de los negocios más grandes que hay —cuenta Ronquillo—. Lo que vemos es una animación, sí, pero en el fondo es una investigación sobre la situación que en muchas partes del país tenemos con el daño a la naturaleza. De manera ilegal, tanto el gobierno como grupos paramilitares o el narcotráfico, están coludidos para acabar con nuestros recursos a como dé lugar. Ticho es como ver las ruinas que crecen bajo el progreso.

▶ La música del sobrevuelo

La banda sonora del cortometraje, dirigida por Daniela Olmedo, quien pertenece a la primera generación de la licenciatura en Música y Tecnología Acústica que se imparte en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia, de la UNAM, es por sí misma una obra de arte.

En algunos fragmentos de la obra audiovisual se utilizó el instrumento armenio duduk, que transmite una atmósfera volátil y aérea, muy útil para acompañar el sobrevuelo de un ave sobre los personajes. En otras se echó mano del minuete, género tradicional de la zona mixteca de Oaxaca, que se toca principalmente cuando fallecen niños, por lo que es una pieza ceremonial y fúnebre. Ilustra acústicamente con precisión lo que ocurre en Ticho.

Por momentos también se recurre al saxofón tenor, saxofón alto, requintos jarochos, chelo, violín, acordeón, quinta huapanguera, guitarra, trompeta, corno francés, tuba, trombón, percusiones, clarinete y voces femeninas y masculinas. Entre ellas, la de la propia Olmedo. En la producción musical se contó con la participación más de 20 músicos mexicanos y extranjeros.

En conjunto, la obra es contundente en todo el sentido de la palabra: hace reflexionar acerca de la relación del ser humano con su entorno natural y social, usando como vehículo la desgracia y la belleza de la vida.

Ticho está disponible online aquí para que cualquier persona pueda verla de forma gratuita y comparta su mensaje y belleza con quien pueda.

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