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Sergio Aguayo, escritor e investigador • Foto: Cuartoscuro
Sergio Aguayo, escritor e investigador • Foto: Cuartoscuro
Nacional

Sergio Aguayo: "El culiacanazo derrumbó el discurso optimista sobre la inseguridad"

"De que hay un cambio en México, sí lo hay", resalta el académico de El Colegio de México. Apunta como lo mejor "la disciplina financiera y el combate a la corrupción", pero "falta claridad del uso de la fuerza y de la coordinación de dependencias del gabinete de seguridad"

—¿Cuál es su evaluación del primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

—Hay de todo para hablar. Ha sido un año intensísimo. Encuentro aspectos a elogiar tantos como para criticar. Uno no puede quedarse impasible ante lo que pasa en el país. Hay muchas dimensiones que analizar cuando se habla del primer año de gobierno de AMLO.

En suma: considero que existe material suficiente como para que, a partir de este domingo, conversos, remisos y apóstatas saquen sus memes para tundirse con todo en redes sociales. Personalmente, el primer aniversario de la 4T me hace sentir, no tanto satisfecho sino retado, interpelado para hacer un esfuerzo y analizar con objetividad y profundidad un año que tuvo de todo. Porque de que hay un cambio en México, sí lo hay.

—¿Qué ha sido lo mejor del gobierno?

—Hay dos aspectos comprobables y que fueron buenos: la disciplina financiera y el combate a la corrupción. Es indudable que se han hecho cosas al respecto y que los logros son verificables. Por ejemplo, sobre el combate a la corrupción: ya hay gente en la cárcel. Sin duda, en este sentido se vive un ambiente muy diferente al del peñanietismo.

Lo que aún no es medible, pero podría ser un aspecto muy bueno, es la repartición de recursos a sectores vulnerables de la nación. Falta que verifiquemos bien los efectos.

—¿Cuál ha sido el peor momento o la peor decisión del gobierno?

—Dentro de lo malo verificable, debe enlistarse todo el discurso optimista sobre el combate a la inseguridad, que se vino abajo con el culiacanazo. Al respecto, falta claridad del uso de la fuerza y de la coordinación de dependencias del gabinete de seguridad.

El asunto de la familia LeBarón acentuó la inseguridad en la que nos encontramos. Es un tema que sigue cargado de nubarrones.

Otro aspecto negativo es el de la polarización. Sin duda, es de lo más negativo de este año. Hasta diciembre o enero parecía que estábamos todos muy de acuerdo en una unidad razonable en torno a la necesidad de cambios profundos en el país, eso se ha perdido en una vorágine de acusaciones mutuas.

El problema de la polarización es que uno se refugia en los adjetivos y usa retórica trivial. Eso es un distractor que no permite ver de forma correcta un intento de transformar a México, por medio de un movimiento social muy complejo

—¿Y en cuál tema considera que existe incertidumbre y es muy difícil tomar una postura aún?

—Yo entiendo que el periodismo obliga a encajonar respuestas en frases contundentes que sinteticen un hecho, pero en este caso creo que ya lo dije todo. Entiendo que así es el trabajo periodístico. Yo mismo he estado en ese ambiente por muchos años. Sólo puedo decir que no puedo halagar, ni condenar, ni nada.

Lo que mejor resume mi estado de ánimo es que el reto analítico que plantea el futuro mexicano es enorme y debo hacer un esfuerzo grande para evitar distractores que me empujen a meter todo el análisis a cajones.

La realidad interpela al analista y me interesa ser lo más objetivo posible, compartiendo el hecho de que es necesaria una transformación de México. Aunque tampoco creo que lo que están haciendo en la 4T sea lo mejor.

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